Luis Noguera- Héroe como atleta, héroe como entrenador

La Escuela Nacional Hong Ki Kim de Puerto La Cruz fue testigo del desarrollo y crecimiento de Luis Noguera como atleta y ahora lo es como entrenador.
Este oriental formó parte de la generación más laureada en la historia del taekwondo venezolano, compartiendo equipo desde inicios de la década de los 90 hasta finales de 2006 y ahora actual coach del equipo venezolano donde ha seguido abriendo caminos con resultados incuestionables en el mundo del taekwondo.

“De verdad, he visto muy pocos atletas que entrenaran tanto como lo hacía él. Era incansable, perfeccionista y un profesional en todos los campos de este deporte”, recuerda Hung Ki Kim, testigo fiel de las hazañas de Noguera, un devoto creyente en la Virgen Del Valle.
En el taekwondo no hay magia, todo lo que sucede es producto del trabajo duro y Noguera tomó ese axioma desde muy joven como premisa para cimentar las bases de su carrera como competidor.

“Lo primero que se debe tener claro es que hay que ser profesional, dar lo mejor porque como entrenas compites. Psicológicamente un taekwondista debe estar muy por encima del resto para sobresalir. Uno tiene que ir moldeando sus logros día tras día”, asegura el doble medallista mundial del taekwondo venezolano.

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Inspirado por el debut olímpico del taekwondo venezolano en Barcelona 1992 (oro de Arlindo Gouveia y bronce de Adriana Carmona), Luis Noguera le dio rienda suelta al galope de su taekwondo en defensa del dobok criollo desde ése mismo año, librando batallas duras que lo elevaron a la gloria panamericana en par de ocasiones, cuatro citas de corte mundial en las que obtuvo par de preseas y su sueño cumplido: las olimpiadas de Atenas 2004.

Camino a Atlanta 1996, este peleador, que compitió en el plano orbital en las distintas variaciones de las categorías semipesadas y pesadas (-83kg, +84kg, +80kg, -87kg y +87kg) inició su peregrinaje con el pie derecho al consagrarse amo y señor del VIII Campeonato Panamericano celebrado en Colorado Spring, Estados Unidos, en 1992, donde venció en la final al colombiano Henry Ramírez en los -83kg, liderando un podio que completaron con bronces el argentino Ángel Muñoz y el estadounidense Billy Petrone.

Ese desaire catapultó a Luis a su primera medalla mundial en agosto de 1993: el bronce en el 11º Campeonato Mundial Nueva York, Estados Unidos. Allí, el anzoatiguense batalló en tres peleas memorables en las que superó a Silvio Gabutti (Argentina) en ronda de 32, para avanzar a los dieciseisavos donde despachó al rumano Ilie Ivasca, resultado que le permitió enfrentar a la leyenda francesa, bicampeón de Europa y a la postre campeón mundial (primero de Francia) de ése torneo, Mikael Meloul, quien lo dejó con el bronce.

“Tenía algo de preocupación por el venezolano (Luis Noguera), pues su técnica y velocidad eran buenas. Igual me voy inconforme porque esperaba el oro, pero el francés hizo un gran torneo”, fueron las palabras de la gloria del taekwondo mexicano Víctor Estrada a la prensa gringa tras caer en la final de la categoría ante Meloul. El español Jhon Writh completó con el otro bronce aquel podio mundial.

Suramérica fue esquiva para Noguera en dicho ciclo olímpico, pues amén de su bronce mundial, en la cita de Valencia 1994 el criollo no subió al podio, pero fue en el mismo 1993 donde sumó su primer metal centroamericano, colgándose el bronce en semipesado en la Cancha Bajo Techo de Villalba de Ponce, Puerto Rico, donde nuevamente compartió peldaño con Víctor Estrada (bronce), quien sería campeón de los Juegos Panamericanos de Mar del Plata 1995.
En los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996, el taekwondo no formó parte del programa ni como deporte de exhibición.
CAMINO A SIDNEY 2000
Con otro ciclo olímpico empezaron las nuevas aspiraciones de Noguera en el plano internacional.
El camino a seguir no fue nada fácil: otro traspié bolivariano (bronce en Arequipa 97) y un sin sabor en los Odesur de Cuenca 1998 al que medio alivianó un tercer lugar en los centroamericanos de Maracaibo ése mismo año, sin embargo, eso significó la resurrección del nativo de El Tigre un año más tarde.
Quienes lo conocen dicen que Noguera se guardaba para las competencias más importantes del planeta y así fue en este ciclo, pues en plenos Juegos Panamericanos del 99, el Winnipeg Conventions Center de Canadá fue testigo el 7 de agosto de una de las hazañas más gloriosas tanto del deporte como del taekwondo venezolano.

Ya con las medallas de oro de Nohemar Leal (-57kg), y los subcampeonatos de Luis García (-58kg) y Adriana Carmona (+67kg), sólo faltaba la dorada de Noguera en +80kg para que Venezuela dominara con contundencia absoluta el taekwondo continental y así fue, tras pactar 3-3, el criollo se vio ganador ante el mexicano Rodrigo Martínez (penalizado) en el combate final y el “flaco” montó a Venezuela en lo más alto del podio por equipos.

“Este triunfo se lo dedico a la Virgen Del Valle, a mi familia y a todo el país y a todos los que le debo esta medalla”, vertió Noguera entre lágrimas al diario El Nacional, en una nota publicada en la edición del 7 de agosto de 1999, donde agregó: “Quería ganar esto como fuese. Nunca pensé y nunca dudé de que pudiese perder la pelea. Desde mi anterior combate estuve muy concentrado”.
Pese a ser protagonista de una gesta sin parangón alguno, Noguera tendría que esperar cuatro años más para poder ser un atleta olímpico.

El camino de Noguera a sus primeros Juegos Olímpicos (Atenas 2004) incluyó, entre otros, el subcampeonato bolivariano en Ambato 2001, dos títulos suramericanos en un mismo año, pues en 2002 ganó los Odesur en Río de Janeiro y también el Campeonato Suramericano en Santa Cruz, Bolivia, competencias en las que, en ambas ocasiones, frustró la alegría de los locales Walassies Aires (Brasil) y Martín Sío (Argentina), último a quien años después le tocaría descifrar como entrenador.

 El espigado oriental lució campeón en el abierto de España 2002, en el Campeonato Mundial de Jejú-Corea, en 2001, se ubicó entre los ocho mejores del planeta, en tanto que en la cita planetaria de Alemania 2003 se quedó en ronda de 16 tras caer ante el campeón olímpico francés Pascal Gentil.

La tan ansiada clasificación de Noguera a Atenas 2004 llegó en Paris, Francia, en el Preolímpico Mundial de 2003, un torneo en el que también accedieron a la magna justa Dalia Contreras y Luis García; Allí Luis batalló y se acreditó el bronce en un selecto podio encabezado por el monarca olímpico Moon Dae Song (Corea) y el danés Zakaria Ashida. Alegría total para Noguera, quien con ése, su segundo bronce orbital, se convertía en doble medallista mundial del taekwondo criollo.

Poco después llegó el 26 de agosto de 2004, fecha en la que Noguera debutaba en sus primeros Juegos Olímpicos, una cita griega donde quedó en un pool que le deparó a Abdelkader Zhouri (Morroco) como primer escollo en los +80kg y quien llegaba como amo del continente negro tras acreditarse el oro en el Preolímpico Africano de El Cairo.
Con el coreano Seong Hoon Kim en la silla técnica, Noguera buscó round a round la victoria, una que le fue negada por margen de tres puntos (8-5) amén de haber dejado todo en el área de combate.

“Es triste no poder llevarme una medalla, pero llegar a las olimpiadas no es fácil, aquí estamos los mejores entre los mejores. Hay que seguir mirando hacia adelante”, reseñó la Agencia EFE el 26 de agosto en un boletín de prensa donde citaban el debut y despedida olímpica de Luis Noguera.

Ya mermado por la rutina y golpeado por lesiones en sus rodillas, después de Atenas 2004, Luis brilló en los Juegos Suramericanos de Buenos Aires 2006, donde venció en la final nuevamente al argentino Martín Sio en su casa, y fue a su cuarto campeonato mundial, el de Beijing 2007, donde cedió en ronda de 16 frente al sueco Marcus Murray 7-4, en lo que sería su última presentación ante el mundo del taekwondo.

Cuando el retiro tocó la puerta de Luis Noguera como peleador el taekwondo lo llamó como entrenador.
Desde 2007 formó, junto al coreano Seong Kim y el propio Arlindo, una llave física y técnico – táctica para el país que generó el último metal olímpico de este arte marcial para Venezuela: el bronce de Dalia Contreras en Beijing 2008.

Desde entonces ya son más de cuarenta eventos internacionales en los que Noguera ha dirigido a la nueva generación de taekwondistas venezolanos, amén de sus excelentes resultados como entrenador de la selección de Anzoátegui entre 2009 y 2014 en el circuito nacional.

“La única filosofía que conozco para ser campeón en el taekwondo se llama trabajar. Yo siempre le digo a los muchachos que hay que hacernos fuertes en medio de las dificultades, pero eso se logra es con el día a día, esa es la única manera de ser los mejores”, deja como mensaje quien en este, su segundo ciclo olímpico como coach, ya deja huellas de su estirpe de campeón con los títulos Bolivarianos (Trujillo, 2013), Suramericanos (Santiago de Chile, 2014), la clasificación total a los Juegos Centroamericanos y del Caribe (Veracruz 2014) y la clasificación del 90% del equipo a los Juegos Panamericanos de Toronto 2015, entre otros logros.


Creditos:
Federación Venezolana de Taekwondo

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